Dubai, EAU – 9 de Septiembre 2014

Primera parada de esta nueva aventura, los Emiratos Arabes, con sus rascacielos en Dubai y Abu Dhabi, un oasis creado de la nada en un desierto inhóspito, donde las temperaturas en verano alcanzan los 50*C y con una humedad en el ambiente que te hace sentirte que te derrites vivo.

JBR: Un oasis en medio del golfo persico

Jumeirah Beach Residences: Un oasis en medio del golfo persico y mi casa en Dubai

Yo he llegado cuando comienza a “bajar” el calor y aún así llegamos a estar a 43 grados con un índice de humedad del 100%, si alguna vez han experimentado esto los compadezco… Creo que sí el infierno existe, ¡Sería más fresco!.

Aquí el aire acondicionado más que un lujo es una necesidad, pero los contrastes térmicos al salir a la calle son para enfermarse de golpe.

gin tonics emiratesComencé por Dubai, llegando en medio de la madrugada después de volar en el que ahora es el avión más grande el mundo, un A380, un edificio con alas, con sus dos pisos y más de 800 pasajeros abordó, con unas alas que son tan grandes que no te dejan ver más que el reflejo del cielo en ellas, comienzan siendo curvas y conforme despegas se mueven como hojas de papel para luchar contra el viento, mientras te elevan por los cielos mientras disfrutas de comida a Halal a la carta y 1200 canales de televisión en demanda y más juegos que el Nintendo original directamente en tu asiento. Una experiencia en sí misma viajar en ese bicho!

Recién aterrizado en medio del desierto a las 3 de la mañana, sólo les puedo dar dos consejos: Nunca te confíes de tus planes y viajen con una licencia internacional para conducir!

Burj Al Khalifa: El edificio mas alto del mundo por más de 300 metros de su siguiente competidor, una obra de ingeniería y demostración del Ego humano.

Burj Al Khalifa: El edificio mas alto del mundo por más de 300 metros de su siguiente competidor, una obra de ingeniería y demostración del Ego humano.

Confiado en que había rentado un coche, salí tranquilo del avión, me senté a disfrutar del WIFI gratis del aeropuerto para buscar en el GPS la ruta más rápida al apartamento que había conseguido en Airbnb para mis 3 días ahí. Y oh sorpresa, la policía de los Emiratos solo permite conducir con un permiso internacional en Inglés o uno escrito en Árabe, lo cual mi pobre licencia del estado de Jalisco no cumple (Ni siquiera dice Mexico).

Así que mis planes de cruzar el desierto en la comodidad y el lujo de una SUV con aire acondicionado, se convirtieron en largas caminatas bajo el sol Saudí, sudando como puerco en una ciudad que no está pensada para peatones, donde no hay aceras, tampoco cruces peatonales, y donde las distancias son kilométricas.

Sin embargo, agradezco que así haya sido, por que me permitió ver la otra cara de Dubai, la de los trabajadores que se mueven en metro. Que como yo, sufren del calor infernal para ir a trabajar en los grandes resorts y en los rascacielos más impresionantes, aquellos que no viven en mansiones decoradas con oro y diamantes, ni conducen Ferraris, Bentleys o Porsches vistiendo ropa de diseñador rumbo a su trabajo de ensueño. Son la gente del día a día, la gente real que saca adelante a los países del primer mundo.

Vi gente de todas las razas, colores, sabores y olores. Filipinos, hindúes, pakistaníes, del Magreb africano, de Medio Oriente, egipcios, turcos y demás. Todo menos hombres “blancos”,  yo era probablemente el único occidental en todo el tren, sin embargo con el sudor (y muy probablemente el olor…) parecía más que venía de la construcción de algún nuevo edificio, a que anduviera de turista.

La ciudad es impresionante, con sus monstruos de metal y cristal como el Burj Kalifa cortando el horizonte y sus fuentes danzantes dignas de un espectáculo celestial, con sus resorts de lujo, sus marinas llenas de yates, sus islas artificiales en forma de palmas o por que no del mapamundi (que por cierto son inmensamente grandes, que parecen ciudades en sí mismas), pero si algo le falta a esta ciudad es “alma”, está hueca por dentro, sin sabor propio, es un lugar donde los extranjeros forman el 80% de la población, y donde se escucha más el punjabi (lengua de Pakistán e India), que el árabe.

Bur Dubai (el viejo Dubai) 

Colmado Bur Dubai

Colmado de especias en Bur Dubai

No es hasta que sales del glamour de los petrodólares (o petrodirhams, mejor dicho) y te adentras en las callejuelas del viajo Dubai donde comienzas a ver lo que eran los emiratos hace menos de 50 años (o 15 de la explosión económica), con bazares de telas, pescaderías al aire libre, kebabs y shawarmas acompañados de shishas de sabores al lado de el río que durante siglos fue fuente de ingreso y comercio en la zona. Donde se intercambiaban perlas y especies, por telas y seda del lejano Oriente, es ahí donde ves la realidad, un país pobre y tercermundista, con un fachada hacia el exterior de país rico. Interesante, auténtico y como sí fuera un viaje al pasado, así es el viejo Dubai.Bur dubai

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3 thoughts on “Un oasis “Artificial” en el desierto

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